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VICTOR JOSE M. RIOS IBARS (1883-1919) Sacerdote

VICTOR JOSE M. RIOS IBARS (1883-1919)

Sacerdote



Nacimiento: BINÉFAR (Huesca), 28-7-1883

Inicio noviciado: BLANES, 6-5-1900

Primera profesión:BLANES, 7-5-1901

Profesión perpetua: BLANES, 16-8-1903

Ordenación sacerdotal: GIRONA, 23-9-1911

Defunción: VILAFRANCA DEL PENEDÉS, 18-2-1919



Víctor José M. Ríos, hijo de Manuel y Teresa, era natural de Binéfar (Huesca) y nació el 28 de julio de 1883. Su padre era granjero y trasladó toda su familia a Barcelona. Era hermano del P. Manuel, religioso y sacerdote profeso de la congregación desde 1897 que dejó el Instituto en 1901 y obtuvo la dispensa de votos en el año 1907, cuando ya residía en Zaragoza. Víctor ingresó como alumno interno del colegio-taller Niño Jesús, de Les Corts, el 1 de septiembre de 1896, y atraído por el ejemplo de los Padres y de su propio hermano Manuel, pasó al aspirantado de Blanes, vistió el hábito de la Congregación el 6 de mayo de 1900 y profesó el 7 de mayo de 1901. Hizo los votos perpetuos el 16 de agosto de 1903. En el colegio Nazareno, de Blanes, estudió y aprobó los cuatro cursos de humanidades.


Fue destinado en seguida al colegio San Pedro Apóstol, de Reus, y allí estudió la filosofía, desde 1901 a 1904, y la teología desde 1905 a 1911. En la misma archidiócesis de Tarragona, en septiembre de 1908 recibió la tonsura y las órdenes menores, y en septiembre de 1909 el subdiaconado. En Girona, en septiembre de 1910, recibió el diaconado, y el 23 de septiembre de 1911 fue ordenado sacerdote. Cantó la primera Misa en Reus y predicó en ella el P. Antonio Samá.


Posteriormente el P. Ríos se ejercitó en la enseñanza elemental y del latín y la aritmética en los colegios Santa María, de Blanes, San José, de Tremp y San Ramón, de Vilafranca del Penedés. Por ejemplo, en diciembre de 1912, en plena restauración teatina, se le encuentra en Tremp como prefecto de la Congregación escolar de San Luis y Sagrada Familia de la que era tesorero el alumno Martín Millet.


«Con las tareas del nuevo curso —decía La Sagrada Familia—, han emprendido las congregaciones de nuestros colegios sus obras de piedad y educación, habiéndose constituido para dirigirlas las siguientes Juntas directivas». Y sigue a continuación la relación de los jóvenes que ocupaban los cargos de Presidente, consultores l y 2, secretario, tesorero y celador general de cada uno de los colegios. Todos contaban con la asistencia del prefecto: el P. José Ruensa, del colegio San Pedro Apóstol, de Reus; el P. Antonio Samá, del colegio San Ramón, de Vilafranca del Penedés; el P. Víctor José M. Ríos, del colegio San José, de Tremp, como se ha dicho; el P. José Terés, del colegio de Huérfanos, de Sant Julià de Vilatorta; el P. Alberto Casadesús, del colegio del Niño Jesús, de Les Corts; el P. Juan Massó, del colegio Jesús, María y José, de Sant Andreu, y el P. José Llovera, del colegio San Miguel, de Molins de Rei. «A todos felicitamos —concluye la nota de La Sagrada Familia—, y de su celo y acertada gestión nos prometemos lisonjeros éxitos en el cumplimiento de los fines de la Congregación (de San Luis y la Sagrada Familia)».


Esta Congregación escolar, instalada en los colegios en la fiesta de la Sagrada Familia de 1909, tenía por objeto fomentar la devoción entre los alumnos; conservar la piedad y las buenas constumbres entre los antiguos alumnos y promover en la familia en particular, y en la sociedad en general, la devoción a la Sagrada Familia. Había socios académicos (los alumnos que habían hecho la primera comunión y se distinguían por su aplicación y buena conducta) y socios de mérito (los antiguos alumnos que hubiesen pertenecido a la Congregación). Cada año, mediante votación secreta de todos los congregantes, se renovaba la junta directiva que era la responsable de las actividades piadosas, literarias y recreativas que se organizaban durante el curso. El tiempo ha demostrado que la Congregación fue una escuela complementaria para la vida cristiana, social y de convivencia.


Pero fue sobre todo en Vilafranca en donde el P. Víctor, desde el año 1913 hasta su muerte, desarrolló sus dotes pedagógicas y se dedicó con entusiasmo de apóstol a la formación moral e intelectual de los jóvenes así como al ministerio de la palabra en los pueblos del Penedés, en donde, así como en Vilafranca, era muy apreciado por sus modales distinguidos, exquisita prudencia y espíritu religioso.


En Vilafranca firmó las Preces dirigidas al Papa para conseguir la restauración del Instituto y declaró al visitador que lo hizo «con mucho gusto y estimando cumplir con ello un deber de su conciencia porque su voluntad es no ser teatino sino de la Sagrada Familia; para él no hay división alguna entre los Padres porque todos los que él conoce tienen igual criterio y se aviene muy bien con ellos».


El 29 de junio de 1916, con motivo de los solemnes festejos que la Congregación escolar de San Luis y la Sagrada Familia del colegio Jesús, María y José, de Sant Andreu, dedicó a su excelso patrón, el P. Ríos, en calidad de consiliario o prefecto de la congregación del colegio de Vilafranca, acompañó a un grupo de congregantes y «predicó un elocuente panegírico ponderando las vitudes de San Luis Gonzaga y los medios para obternerlas, señalando a los jóvenes oportunísimos remedios para prevenirse contra los males que hoy intentan pervertirlos».


En enero de 1919, en la capilla de Vilafranca, el P. Ríos ayudó en el altar al P. Miguel Piera que celebró el oficio solemne de la fiesta de ía Sagrada Familia festejada con muchísimo esplendor. Destacóse el acto en el que el P. Superior «impuso la medalla de la Congregación Mariana a 20 jóvenes que ingresaron, desde aquel momento, en la escolar y piadosa Asociación», de la que, como se ha dicho, era consiliario el P. Víctor José M. Como final de la fiesta, cuenta la crónica de la revista que «para solaz y esparcimiento de los alumnos y sus familias, dio el Caballero Gurk, concluida la función religiosa, en el salón de actos del colegio, una divertida sesión de escamoteo o prestidigitación».


Como se sabe, el invierno de aquel año se caracterizó por una epidemia gripal que hizo grandes estragos. La Sagrada Familia hizo este comentario: «Continúa extendiéndose en Madrid y muchos pueblos de la provincia la mortífera grippe, aunque con caracteres de poca gravedad. Igualmente se extiende en Toledo, Huesca, Logroño, Valladolid y Ciudad Real. En Barcelona también hace muchas víctimas tan terrible peste. El laboratorio municipal de Madrid dispone, para facilitar gratuitamente, de una vacuna contra las complicaciones pulmonares, que dio magníficos resultados en la última epidemia. De la casa donde escribimos nos ha arrebatado en menos de cinco meses tres hermanos nuestros muy queridos, cuyas muertes nos han conmovido sobremanera. Pidamos al Médico Celestial, como en tiempo de las grandes calamidades, nos libre de tan tremendo azote».


El cronista A. (probablemente P. Antonio Abella, que era el superior) que escribe desde Vilafranca, se refiere a las muertes del P. Víctor Cubas (6/X/1918), del Hno. Juan Sanquirgo (11/X/1918) y a la del P. Víctor José M. acaecida en febrero de 1919 en el mismo colegio.


Efectivamente, el 18 de febrero de 1919, falleció el P. Ríos, víctima de la epidemia gripal, a los 37 años de edad y 18 de vida religiosa. «El Señor —comenta el BOC— se ha contentado de su buen siervo y le habrá premiado los múltiples trabajos realizados en su corta existencia».


«El Señor —escribía el P. Luis Tallada, superior general, en la misma carta circular que comentaba la muerte del P. Manuel Sirvent— ha querido sujetarnos a otra prueba con la inesperada muerte de nuestro carísimo hermano el P. Víctor Ríos, ocurrida hoy en el colegio San Ramón, de Vilafranca del Penedés, después de breve enfermedad» (18/11/1919).


«Su espíritu apostólico —reseñaba la prensa local—, su celo incansable, su amor a los niños, sus maneras distinguidas y amables le habían captado las simpatías de cuantos le trataban. Era muy apreciado por sus predicaciones saturadas de sencillez y espíritu evangélicos».


Sus restos mortales descansan en el cementerio de la población.






Fuentes: Album de Familia, Documenta 2

BOC 3 (1919, 2) 14.

La Sagrada Familia 10 (1908) 332; 11 (1909) 320; 12 (1910) 308; 13 (1911) 320; 14 (1912) 375; 18 (1916) 3, 227; 21 (1919) 67, 78-79, 102.

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