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FRANCISCO PINOS VALLS (1862-1931)

FRANCISCO PINOS VALLS (1862-1931)

Coadjutor


Nacimiento: DOSRIUS (Barcelona), 6-9-1862

Inicio noviciado: SANT ANDREU, 13-8-1884

Primera profesión: SANT ANDREU, 19-9-1885

Defunción: SANT ANDREU, 20-1-1931


Francisco Pinos, hijo de Juan y Rosa, nació en Dosrius (Barcelona) el 6 de septiembre de 1862. Fue bautizado el 7 del mismo mes en la parroquia de los Santos Acisclo y Victoria y se le impusieron los nombres de Francisco, Juan y Luis.


En 1882, a los 20 años, ingresó en el Instituto. «Dentro de breves días—escribía el Padre Fundador al P. Mullol— entrará un hermano que es muy buen chico y es un buen carpintero, natural de Dosrius, como el hermano Ramón (Juvany)» (6/IV/1882). Vistió el hábito el 13 de agosto de 1884 y profesó como coadjutor el 19 de septiembre de 1885, en Sant Andreu de Palomar.


En vida del Padre Fundador residió casi siempre en el colegio Jesús, María y José, pues debido a sus habilidades manuales y laboriosidad, especialmente en los trabajos de carpintería y ebanistería le prestó innumerables servicios. Además era el encargado de acompañar a los niños pequeños del parvulario, ante los cuales era «el hombre de respeto» (Cf. Carta del 15/IX/1888). Por su prudencia y sentido común, el Hno. Francisco era requerido también por el párroco de Sant Andreu para recoger los informes de los que habían de recibir órdenes mayores, por ejemplo, del P. Narciso Sitjá, P. Ramón Bonet, etc.


Las referencias al hermano Francisco, como se le llamaba familiarmente, en el epistolario del Padre Fundador son frecuentísimas desde el mes de febrero de 1886 hasta 1901. Casi siempre se trata de encargos de carpintería: altares, puertas, sillas, ventanas, pupitres, jaulas para conejos, rejas, etc. En este sentido, estuvo presente en todas las nuevas casas que el Padre Manyanet iba abriendo.


En 1886 preparó el altar para el colegio de Sant Hipólit de Voltregá y un servilletero para el pensionado de Santa Coloma de Farners. El regreso a Sant Andreu siempre lo hacía con provisiones de frutas, verduras, embutidos para la casa de formación.


Las obras de ampliación del colegio de Sant Andreu, realizadas entre 1889 y 1890, no tuvieron más carpintero que al hermano Francisco: bastidores, puertas y ventanas fueron elaboradas por él. A partir de 1890, cuando se inauguraron los Talleres Sagrada Familia, el Hno. Francisco se convirtió también en el maestro de carpintería y ebanistería. En 1890 hizo unos banquillos y pupitres para las nuevas aulas de Santa Coloma de Farners. «El hermano Francisco —comentaba el Padre Manyanet al P. Mullol el 11 de septiembre— quería venir mañana mismo para llevar los pupitres, pero el pobre, a pesar de sus esfuerzos trabajando día y noche, no le ha sido posible. Saldrá el lunes próximo no ocurriendo novedad.»


El hermano Pinos trabajó también incansablemente en las obras del nuevo Convento de las religiosas de Aiguafreda. El libro de contabilidad de Sant Andreu de aquellos años, registra más de 10 viajes del Hermano durante el bienio 1892-94. Preparó la madera para el tejado, el torno, las jaulas para los conejos y la vidriera para la habitación del capellán, P. Jaime Sarri. El revisaba la marcha del pozo, arreglaba la cocina y chimenea, puso la tela metálica en las jaulas, confeccionó el confesionario, las mesas, etc. «Estaba determinado a subir—decía el Padre Manyanet a la madre Colomina refiriéndose al hermano Francisco, en septiembre de 1894— pero el pobre, a pesar de sus buenos deseos, hace unos días que no se encuentra bien, sin poder hacer casi nada...»


En 1895 fue también el carpintero supervisor del nuevo colegio San Pedro Apóstol, de Reus, así como del colegio Nazareno-noviciado, de Blanes, en 1897. «Dígale además (al P. Mullol) —encargaba el Padre Fundador al P. Miguel Campanyá, en marzo de 1897— que si el hermano Francisco no está ocupado en San Andreu, o sea si pueden buenamente prescindir de él, sería bueno se viniera con los jóvenes para comenzar a trabajar para la nueva habitación de los jóvenes novicios. Si no habría de tardar muchos días y me lo comunicaban, yo lo esperaría aquí, y los dos, puestos sobre el terreno, acertaríamos sin duda mejor la cosa».


El hermano Francisco dejó, pues, en muchas casas —en todas— las huellas de su trabajo y de su fidelidad. Era importante la sillería de la secretaría general de Sant Andreu, quemada durante la semana trágica de 1909, y que puede admirarse en las fotografías de los capítulos generales de 1896 y 1902. Después de la muerte del Padre Fundador siguió ocupado en los mismos quehaceres, y en los ratos libres se dedicaba a hacer reproducciones en madera de catedrales y santuarios famosos en miniatura.


En 1904, La Sagrada Familia dio cuenta del nuevo altar «de forma gótica, trabajado por el hábil artífice hermano Francisco Pinos», para la capilla del colegio San Pedro Apóstol, de Reus.


Los dos episodios de 1909, la semana trágica y la incorporación teatina, fueron extremadamente dolorosos para el hermano Francisco. En pocas horas, en julio de aquel año, vio convertidos en cenizas todos los esfuerzos, trabajos e ilusión de muchos años, puestos en la construcción del despacho del Padre Fundador, de la sillería de la sala capitular o secretaría general, altares de la capilla, estanterías para la biblioteca y otros muebles de ebanistería... ¡El trabajo de toda su vida!


Pero la restauración teatina afectó a un aspecto aún más importante de la vida del hermano Francisco que, antes y por encima de carpintero, era religioso. Y religioso que, acompañando al Padre Fundador en la apertura de las nuevas casas del Instituto, había percibido el grado de amor y de entrega que había puesto el Padre Manyanet en la construcción espiritual de toda la Congregación y había aprendido a amarla como parte de su vida. No entendería mucho lo que se pretendía con todo aquello y quedaría desconcertado viendo las diversas reacciones de los mismos sacerdotes, y callaba y sufría en silencio esperando mejores momentos.


Particularmente doloroso debió ser el relevo del P. Mullol, en quien se encarnaba la continuidad de la obra del Padre Fundador, y el cambio de los rezos y de las costumbres de la Comunidad que introdujo el P. Montoliu. Y precisamente le tocó vivirlo en la casa de Sant Andreu en la que todo hablaba de la fidelidad del Fundador y de los primeros religiosos. Es probable que el testimonio de los hermanos, silencioso pero fiel, fuese un buen aliciente para la difícil labor de los PP. Mascaró y Sirvent en favor de la restauración del Instituto.


Por todo ello, ef hermano Francisco firmó también las preces sin vacilar para volver a ser Hijo de la Sagrada Familia en Sant Andreu, y así lo manifestó claramente al visitador: «En un día de retiro el superior les leyó y explicó las preces que habían de firmar para conseguir la separación y que con esto él las firmó ya sin leerlas siquiera».


La mayor parte de su vida religiosa, el hermano Francisco la desarrolló en Sant Andreu, a excepción de un período que residió en Molins de Rei (1922). En el colegio Jesús, María y José falleció el 20 de enero de 1931 a causa de neoplasia abdominal, a los 69 años de edad y 46 de vida religiosa. Seguramente que el hermano Francisco hubiese sido otro de los testigos del proceso informativo del Padre Fundador que se inició tres meses después de su muerte, pero no obstante estuvo presente en él, pues muchos que lo fueron entonces y en el apostólico de 1958, le citaron como fuente de información. El había sido testigo, en Sant Andreu, de las fechas más importantes del Instituto.


«Fue uno de los llamados a primera hora —dice el BOC— para trabajar en la Congregación, y siempre hemos juzgado que fue un regalo que la Providencia hizo a nuestro Padre Fundador al echar los cimientos de su obra. Fidelísimo a su vocación, incansable en el trabajo y dechado ejemplar de virtudes y en especial de una perfectísima obediencia». La Sagrada Familia a su vez, decía que había fallecido «después de larga vida en que sirvió a la Congregación con fidelidad y laboriosidad extraordinaria y la edificó con su ejemplar observancia religiosa».


Sus restos mortales descansan en el cementerio de Sant Andreu de Palomar.



Fuentes: Expediente personal.

Epistolario del Padre Fundador (1882-1901).

BOC 4 (1920, 2.°) 15; 15 (1931, 2.) 5.

La Sagrada Familia 6 (1904) 63; 33 (1931) 76.

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