1 de enero: SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS

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El ritmo del año litúrgico de nuestra vida comunitaria está en total armonía con las orientaciones de la Iglesia pero, fiel a las exigencias de nuestro carisma y a las enseñanzas de nuestro Fundador, pone de relieve aquellos aspectos que se refieren al misterio de la vida oculta de Jesús y no se celebran explícitamente en el calendario general. El misterio pascual de Cristo el centro de nuestra vida cristiana y religiosa, pero lo vivimos desde la luz que dimana de Nazaret. Así, aunque la meta o culmen es el triduo pascual o la totalidad del misterio de Cristo, ponemos un acento especial en los tiempos de Adviento y Navidad, que prepara o celebra la Encarnación del Señor, y hacemos memoria de aquellos santos que estuvieron más vinculados a este misterio de Cristo o lo ayudaron a descubrir y a vivir a nuestro Fundador. Calendario Propio de los Hijos de la Sagrada Familia, Presentación, pág.7 (ed. 1986)

1 de Enero: Santa María, Madre de Dios
por Celestino Hueso, SF

Parece que fue ayer y tenemos ya entre las manos un nuevo año. Lo vimos nacer ano-che entre brindis y deseos de felicidad. Y sabemos que va a ser mejor que el que se fue porque eso depende en gran parte de nosotros mismos y nos hemos comprome-tido a ser fábricas de felicidad para quienes nos rodean.

 

Además lo hemos puesto bajo el manto de la Virgen y ella no falla. Hoy celebramos a Santa María, Madre de Dios y Reina de la Paz, y lo hacemos para vivir el nuevo año con la entrega, la generosidad y la alegría de nuestra madre del cielo.

 

Ella es todo corazón y ponernos bajo su manto significa también ponernos la ropa de trabajo y dedicarnos de una vez por todas a repartir paz a nuestro alrededor. Desear paz, pedir paz y no fabricarla y repartirla a manos llenas es como tener hambre y lavarse los pies para calmarla.

La paz es una tarea. Y una tarea de cada uno de nosotros. O nos ponemos desde ya manos a la obra, siendo pacíficos, o no la conseguiremos jamás. Sigamos a nuestra madre del cielo y seguro que el año 2019 que acabamos de estrenar será mejor que el anterior.

 

Feliz año para todos y empecemos desde ya a construir la paz, en primer lugar en nues-tra propia familia.

CALENDARIO PROPIO DE LOS HIJOS DE LA SAGRADA FAMILIA, edición 1986

El tiempo de Navidad constituye una prolongada memoria de la maternidad divina, virginal y salvífica, de María.

 

La nueva ordenación del Calendario ha restaurado la que fue la primera fiesta mariana de la historia occidental y la ha destinado a celebrar la parte que tuvo María en el misterio de la salvación y a exaltar la singular dignidad de que goza la Madre de Dios, por la que recibimos al Autor de la vida. María es por ello la Madre y el modelo de todos los creyentes.

Es también la octava de la Navidad, día de la circuncisión de Jesús, según recuerda la breve lectura evangélica del día. Por eso se conmemora la imposición del Nombre de Jesús, hecha por San José según le había anunciado el ángel.

 

San José Manyanet, en un sermón dedicado a “María, Madre de Dios”, afirma que por este privilegio y don singular, Ella es “causa de la alegría del universo y lo será también de la sociedad católica de nuestra época infeliz”. Ella, por ser Madre, es el corazón del hogar de Nazaret y del hogar de nuestras comunidades. A ella confiamos la fecundidad de nuestras vocaciones y de nuestras obras de apostolado.

 

Todo como en el Misal Romano