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Carta circular del P. Jaime Mir, resumen de un año de gratos recuerdos, 1929 (1 enero 1930)

(1). Amados hermanos en J.M.J.:


Puede calificarse de año histórico en los anales de la Congregación el de 1929. En él hemos conmemorado acontecimientos dignos para nosotros de perpetua memoria y se han desarrollado sucesos de los cuales unos deberán ser contados entre los gloriosos de nuestra historia y merecen otros especial recuerdo por la trascendencia que llevan en sí, dada su importancia peculiar, y por las consecuencias ventajosas que la Congregación puede de ellos esperar para la grande misión que Dios Nuestro Señor le tiene confiada de extender por doquier el reinado de Jesús, María y José.


(2). La conmemoración de estos acontecimientos que solemos celebrar al cumplirse un determinado período de años y la evocación de los sucesos trascendentales para la vida de una corporación, nos disponen más voluntariamente para agradecer los beneficios otorgados por la divina Providencia, derivándose de estos favores un mayor estímulo para caminar con más anhelo por la senda de la perfección, según frase de Pío XI en su Carta Encíclica de 23 de diciembre del próximo pasado año de 1929 (Quinquagésimo ante).


(3). Por esto invitamos a todos nuestros hermanos religiosos a no olvidar estas conmemoraciones y a recordar con cariño las pruebas de especial amor que en el año que acaba de terminar la divina Providencia se ha dignado conceder a nuestra madre la Congregación.


(4). La glorificación de los padres redunda en honor y gloria de los hijos y tanto más deben estos dilatar sus corazones, alegrarse y sentirse enaltecidos, cuánto aquellos hayan sido objeto de especialísimas distinciones; y podemos los hijos recordar de ellos hechos gloriosos que consuelan a nuestros corazones, alientan a nuestros espíritus y sostienen y estimulan a nuestras almas.


(5). Para mejor poder conseguir los frutos a que el Sumo Pontífice alude en su Carta citada y que para nosotros deben derivarse de los muchos favores concedidos a nuestra Congregación por Dios Nuestro Señor en el pasado año de 1929, que bien podríamos llamar «Año de gracia para los Hijos de la Sagrada Familia» parece oportuno y de utilidad citar los principales y, usando de las palabras del Papa, hacer como un balance de este año y de los beneficios derramados liberalmente por el cielo sobre nuestra madre la Congregación, a fin de que, penetrados más y más de la inmensa bondad de Dios, tributemos una y mil veces las debidas gracias al Omnipotente, dador de todo bien y don perfecto.


(6). I - La Sagrada Familia, órgano oficial de las familias consagradas a la Sagrada Familia


En 7 de enero del citado año, aniversario del nacimiento del Padre Fundador, se recibió en esta Dirección una carta del P. Procurador de Roma, que a su vez incluía otra del Emmo. Cardenal Protector (Basilio Pompili). En la primera se nos anunciaba la fausta nueva a favor de la Revista La Sagrada Familia y en la segunda vino extendido el nombramiento con fecha 2 del propio mes.

(7). Fue una distinción singularísima. La Revista La Sagrada Familia quedó altamente honrada y con ello se vieron satisfechos los más grandes anhelos y las más elevadas aspiraciones de Directores y Cooperadores. Con razón decía el P. Procurador en su carta: «El documento oficial es un tesoro de valor inapreciable y una prueba de la estima que Su Eminencia profesa a los Hijos de la Sagrada Familia y de la grande confianza que en ellos tiene depositada.»


(8). Treinta años hacía que nuestro querido Padre había fundado su amada Revista, y en aquel día vio de un modo especial premiados sus trabajos y los de sus hijos, pues el Cardenal Presidente de la Asociación la constituye portavoz de la simpática devoción Nazarena. El bondadoso Padre, que en su última visita a la Casa-Noviciado de Blanes, nos decía que constituía su más grande placer para él, avanzado ya en años, el haber trabajado cuánto había podido para extender, propagar y fomentar el culto de la Sagrada Familia, experimentaría en el cielo grande alegría por esta honrosa distinción.


(9). León XIII, que parecía trabajar de consuno con el Padre Manyanet para dar a conocer los saludables ejemplos de la Sagrada Familia, y constituir a Jesús, María y José, Reyes del Hogar, establece las bases de la Asociación Universal, dispone rezo y Misa de la Sagrada Familia y aprueba nuestro Instituto y las Constituciones. Pío X confía de un modo especial a los hijos del venerado Padre la propagación del culto de la familia Nazarena; Benedicto XV, también gran devoto de la Sagrada Familia, llama a la simpática devoción Perla de las devociones y extiende el rezo y Misa a la Iglesia Universal y Pío XI, por medio de su Vicario, que es a la vez Presidente de la Asociación de familias consagradas a la Sagrada Familia, confía de hecho esta Obra a los Hijos del Padre Manyanet y constituye a la Revista existente portavoz de esta devoción para las naciones de habla española, según se ha dicho y expresa sus deseos de que se funden otras revistas en diferentes lenguas, para que todo el mundo conozca, ame y bendiga a la Familia modelo.


(10). II - Traslado de los restos del Padre Fundador al Colegio Jesús, María y José. Otra gracia especial recibida también en el año terminado, ha sido la de poder trasladar los restos del venerado Padre al Colegio de sus amores, el de Jesús, María y José.


(11). En los Boletines de la Congregación del 1 y 2 trimestre del propio año de 1929, vienen ya reseñadas las fiestas que con tal motivo se celebraron, lo propio que las muchas gestiones que debieron hacerse para alcanzar las debidas autorizaciones y los actos que se celebraron antes de depositar definitivamente los restos en la urna destinada a tal objeto en la capilla, desde la inauguración de la Iglesia.


(12). Ha sido siempre deseo constante de los miembros de las Corporaciones religiosas el tener los venerados restos de sus respectivos Fundadores en lugar de preferencia, y a ser posible en lugar sagrado, a fin de que se cumpliera, sobre todo en ellos, lo que dice San Agustín, que, aquellos cuerpos que usaron los justos como órganos para la realización de sus obras, no sean nunca despreciados ni arrojados a lugares indignos.


(13). Los PP. del Consejo trabajaron a este objeto desde 1907 y sobre todo desde 1922. Comprendieron que esto constituía para ellos no sólo un deber de buenos hijos, sino también de estricta justicia; y por esto, al ver coronados sus trabajos, se regocijaron ellos sumamente y se alegró toda la Congregación. Y constituye para sus individuos un consuelo propio de cariñosos hijos, el que al visitar la Casa-Matriz donde murió el llorado Padre, vean sus mortales restos en lugar preferente de su Iglesia, y casi junto al Altar mayor que guarda el Sagrario, y así, al rogar al Dios escondido en el Tabernáculo, como por instinto, ponen por medianero de sus ruegos a aquel cuyas reliquias a la sazón veneran.


(14). Dios quiera glorificar en la tierra a su fiel siervo. Y para alegría de todos comunicamos que se han dado ya los pasos preliminares para la introducción de la causa (de Beatificación) del amado Padre.


(15). III - LX Aniversario de la Profesión religiosa del Padre Fundador y sus compañeros


Ya en el Boletín del 2 trimestre del pasado año, se recordó a todos nuestros religiosos que desde el 2 de febrero habíamos entrado en el año conmemorativo, y manifestamos nuestros deseos de que se tuviera presente para alabar a Dios por sus bondades y para mejor mover nuestros corazones al más sincero agradecimiento.


(16). Era el 2 de febrero del año 1870 y tras seis años de pruebas y ensayos, el corazón del amado Padre late cada día más fuerte al impulso de sus amores nazarenos, y movido y animado por el más ardiente deseo de hacer cuanto pueda en favor de sus prójimos para gloria de Dios, quiere regularizar a la naciente Sociedad religiosa a fin de que el Señor se digne derramar gracias más abundantes sobre todas las obras de celo a que la Congregación habrá de dedicarse, y hace promesa solemne, sellada con voto, de trabajar animosamente toda la vida en su propia perfección, poner todos sus méritos en el tesoro espiritual del Instituto como propiedad común, y observar las Reglas y Estatutos que él mismo debidamente autorizado fijara a su Obra predilecta. Y al ratificar, algo más tarde, el sublime acto en manos de su Prelado, exclama el amado Padre en arrebato de amor y de alegría: «Mi alma engrandece al Señor, porque ha hecho en mí grandes cosas Aquel que es poderoso» [cf. Le 1,46-49],


(17). Quedaba bendecida y aprobada aquella Obra que tanto bien había de hacer entre los niños y entre la juventud por medio de sus escuelas, y en las familias, propagando la devoción a la Augusta Trinidad de Nazaret, apenas conocida entonces. La humilde semilla de mostaza crecería ufana y se convertiría en árbol frondoso, cuyas ramas habían de extenderse en tiempos no lejanos no sólo por el antiguo Continente, sino en las apartadas tierras de allende los mares.


(18). Y no cabe duda que el venerado Padre humillaría su cabeza y pediría para que él y sus hijos fuesen entonces y en lo sucesivo, tan humildes, tan generosos, dados tan absolutamente a Dios, que mereciesen para su Congregación el vivir hasta el fin de los tiempos. Hagamos nosotros la misma súplica. Interesemos, a fin de ser oídos, a nuestros Santísimos Padres, a los Santos que se nos dieron por abogados especiales y a los Ángeles de nuestra guarda.


(19). Y al impulso de sus ardores por la gloria de Dios y el bien del prójimo, levanta el Padre el vuelo y apenas habían pasado seis meses desde que su Prelado ratificara su juramento, en 3 de mayo de 1872, sale con algunos de sus hijos de los estrechos límites de la comarca del Pallars, y se traslada a Barcelona, donde regentan unas escuelas patrocinadas por la ilustre y caritativa dama Da Dorotea de Chopitea y otras en la Barceloneta; y las Parroquias de Santa María del Mar y de los Ángeles, son también testigos del celo del apóstol de la niñez, quien, a pesar de lo calamitoso de los tiempos, no se arredra y procura la más estricta fidelidad a lo que solemnemente prometiera.


(20). La ciudad de Barcelona acaba de honrar la memoria de nuestro venerado Padre, acordando que se dé el nombre de Padre Manyanet al trozo de la Riera de Horta comprendido entre las Calles de Sant Andreu y la de Virgili, cuya calle pasa delante de la fachada Sur del Colegio Jesús, María y José, centro de las actividades del amado Padre.


(21). La Comisión Municipal Permanente tomó este acuerdo en sesión de 10 de diciembre del p. pdo. año de 1929, día de la fiesta de Nuestra Señora de Loreto. De esta manera paga Barcelona la deuda que tenía para con nuestro Padre, quien trabajó en favor de la ciudad en diversos sectores de la vida social por espacio de cerca de treinta años.


(22). IV - Sale a la luz pública la primera Vida del Padre Fundador


Ha sido motivo de satisfacción para todos nuestros religiosos, para todos los admiradores de la Obra de nuestro Padre y para no pocos de los muchos devotos de la Familia Nazarena, el conocer las virtudes heroicas y los datos biográficos del Padre Manyanet, que van reseñados en Vida compendiada del mismo, que se publicó en el pasado año, con motivo del traslado de sus restos mortales.


(23). El amor de buenos hijos impulsaba y excitaba la voluntad a una tal publicación y por eso no se perdonó sacrificio para que no se retardase. A tal efecto y de algún tiempo a esta parte, se habían hecho trabajos preparatorios, recogiendo datos y detalles de su vida, que se publicaron en la Revista La Sagrada Familia y escribiendo varios artículos en que se describían y comentaban sus virtudes.


(24). En el Capítulo General de la Congregación habido en Barcelona (Sant Andreu), en 1928, se expuso el vivo deseo de los PP. Capitulares de que se convirtiesen pronto en realidad los anhelos de todos de que se publicase un Compendio de la vida y virtudes de nuestro Padre Fundador y desde entonces no se dejó de pecho la obra, que g. a Dios vio la luz pública a mediados del p. pdo. año. Se puso en ella todo esmero y procuróse la pulcritud que convenía; y la publicación mereció los plácemes de muchas personas por el hecho en sí y por la buena presentación del libro.


(25). Como todos saben, van añadidos a la Vida compendiada dos Apéndices; en el primero de los cuales, se da a conocer la actuación del Padre Manyanet como Fundador del Instituto de Hijas de la Sagrada Familia y, en el segundo, la marcha de la Congregación después de la muerte del llorado Padre.


(26). Mucho confiamos en que esta publicación contribuirá a dar a conocer la personalidad de nuestro venerado Padre Fundador y a apreciar la Obra que le costó tantos sudores y que tanto bien está haciendo por la misericordia de Dios, en la Santa Iglesia.

(27). Los hijos de tan esclarecido Padre hemos de alegrarnos por lo mucho que esto ha de influir en la glorificación del Padre Manyanet. Los datos biográficos deben interesarnos, por ser páginas interesantísimas de nuestra historia y la narración de sus virtudes debe ser motivo de edificación para todos.


(28). V - Fundación de una Residencia en Madrid


En otra parte de este Boletín se habla ya de la importancia del suceso y se narran los hechos históricos. Sin duda podemos contar también este acontecimiento como uno de los favores otorgados por el Señor a la Congregación en el p. pdo. año de 1929, pues en estos tiempos en que gozamos de poco favor los religiosos en Madrid, según nos decía el P. (Juan) Postíus del I. Cor. de María, que mucho nos ayudó con sus buenos servicios para alcanzar la autorización eclesiástica, se llevó todo con tanta suavidad y buen resultado, que causó verdadera admiración. La ilustre dama Da Luz Casanova, el Nuncio de S.S. (Federico Tedeschini), el Sr. Obispo (Leopoldo Eijo Garay) y el Vicario General, recibieron a nuestros religiosos con la amabilidad y atenciones más exquisitas, dándoles toda clase de facilidades. El Sr. Nuncio, al despedirse en la primera visita, dijo a nuestros PP.: Vengan siempre, cuando gusten, que les recibiré siempre con cariño.


(29). VI - L Aniversario del Calvario del Padre Fundador


En noviembre de 1873, el Padre Manyanet, con los religiosos que en aquel entonces vivían en Barcelona, partió de esta ciudad y se dirigió a Tremp. Vióse obligado a dar este paso por lo calamitoso de los tiempos y por la falta de salud de alguno de sus hijos. Una vez en Tremp continuaron con la actuación del Colegio, y al Padre Fundador le pareció aquella buena ocasión para poner los fundamentos de la segunda parte del edificio que el Señor le inspirara, la fundación del Instituto de Hijas de la Sagrada Familia.


(30). Trabajó al citado fin, fue a consultar el asunto con su Señor, el Obispo (José Caixal), en Vergara y en Urgell, y el resultado de todos estos trabajos fue para el amado Padre el origen de las contradicciones más sensibles que en su vida sufriera, pero fue también para él la piedra de toque que más brillantemente aquilatara su virtud. Vienen explicados estos acontecimientos en Vida compendiada del Padre Manyanet, y por lo mucho que allí se dice y por otros abundantes documentos que se refieren a aquellos años, que obran en nuestro archivo, y que acreditan la labor desinteresada, celosa, asidua y de consuno con su Sr. Obispo, se colige que nuestro Padre llegó en la práctica de la virtud a los lindares de la heroicidad y de la santidad.


(31). Poco antes de morir recomendó a su futuro sucesor que no desatendiera a sus hijas espirituales, las religiosas, puesto que le habían costado mucho dolor y muchas penas.


(32). Todavía hay entre nosotros quienes recuerdan los sucesos que se desarrollaron en el año 1879 y sobre todo desde el histórico día 18 de diciembre del mismo año y los refieren con acentos de verdadera admiración, al propio tiempo que de compasión para con la víctima. El acongojado Padre, en carta a uno de sus hijos, llama a las pruebas a que se le sujetaba, duros latigazos; no obstante, ve siempre en ellos la mano de Dios y llega a tan alto grado el espíritu de humildad con que sufre, que admira y edifica aun a sus contrarios, según viene manifestado por cartas que se guardan todavía.


(33). Con razón decimos nosotros que el desarrollo de esta serie de acontecimientos constituye «el Calvario del Padre Manyanet». Por permisión de Dios, mientras nuestro buen Padre subía la montaña del dolor, encontró también quien le saliera al paso para compadecerle y ayudarle con la buena voluntad que no tuvo el Cireneo, y estos fidelísimos hijos que, llenos de años y de virtudes viven todavía y son para nosotros objeto de ejemplaridad y de edificación, al celebrar el L aniversario de aquellos tristes sucesos, recuerdan el hecho con sentimientos de veneración profunda y son los primeros en creer que aquel sacrificio está dando copiosos frutos de regeneración y de santidad.


* * *


(34). Recordemos, amados hermanos, todos estos acontecimientos con espíritu de humildad y de agradecimiento y procuremos que causen en nosotros un mayor estímulo para caminar con más anhelo por la senda de la perfección. Con esto daremos cumplimiento al fin primario de nuestras Constituciones, que no es otro que la gloria de Dios y la santificación propia; y de esto se derivará ya naturalmente la observancia y práctica del fin segundo, el bien de la juventud y del prójimo en general; pues, según expresión de León XIII, cuanto más aprovecharen los particulares individualmente en la perfección de su alma, tanto más crecerán la honestidad y la virtud de las almas a ellos confiadas.


(35). Como muestra de profundo agradecimiento a Dios Nuestro Señor por los beneficios especiales otorgados a la Congregación en este año de gracia, como prueba de amor filial a nuestro Padre Fundador y de buen recuerdo del mismo, afiancémonos cada día más y más y con mayor entusiasmo en nuestra vocación a la Congregación de Hijos de la Sagrada Familia. Amémosla de tal manera que la prefiramos a todo. Amemos sus medios de perfección, sus prácticas, sus usos, sus costumbres, todo, en una palabra. Según exhortación de San Francisco de Sales, no seamos del número de aquellos religiosos a quienes todo lo de los demás parece mejor que lo suyo. Nada nos falta en nuestra Congregación de cuánto necesitamos o podamos desear para cumplir con nuestro cometido, para ser santos; los preceptos de la virtud están encerrados en nuestras Reglas y Constituciones. Leámoslas con detención, meditémoslas y pongámoslas en práctica.


(36). En estos días se nos ha recordado la venida entre nosotros del divino Infante para traer la paz a todo hombre de buena voluntad. La paz, según San Agustín, es vínculo de amor y consorcio de caridad. El sagrado vínculo de la paz producirá, pues, en nosotros, si somos fieles, la unión de los corazones y la unidad en un mismo espíritu. Frutos de esta paz serán para nosotros el amor de unos a otros, el atendernos, el honrarnos, el sufrirnos y ayudarnos mutuamente, según frase de las Constituciones; y por medio de aquella unidad de espíritu, tenderemos a un mismo objeto, a un mismo fin, con uniformidad de medios. Fin y medios que también vienen ya señalados en las Reglas que hemos adoptado como Código particular nuestro.


(37). Mientras sigamos por este camino andaremos por terreno firme, no careceremos de apoyo sólido: y, ¡ay de nosotros si abandonamos los caminos rectos y vamos por sendas torcidas! Que el Padre Fundador nos obtenga para todos la gracia de saber andar por el camino real de la verdad y de la santidad.


(38). Para mejor poder conseguir estas gracias, en reconocimiento al Señor por los beneficios concedidos a la Congregación en el año p. pdo. y otros fines que nos proponemos, ordenamos que en el día 2 del próximo febrero, LX aniversario de la profesión de nuestro Padre Fundador, en todas nuestras Casas se cante un Trisagio a la Sagrada Familia, renueven sus votos todos nuestros religiosos, en particular, y rueguen por las necesidades espirituales y temporales de la Congregación. Los respectivos PP. Superiores cuiden de que en aquel día se diga una Misa (o cuanto antes después del recibo de este Boletín) a fin de que Dios Nuestro Señor se digne bendecir la Obra que, por medio de nuestro Padre, estableciera en la tierra.


(39). Jesús, María y José reinen siempre en nuestros corazones.


(40). EXÁMENES


Consignamos a continuación los diversos puntos que nos han sido presentados por los PP. Examinadores y que han de constituir la materia de examen para los Sacerdotes que se hallan en el primer quinquenio de su ordenación sacerdotal. Dichos exámenes se efectuarán en verano, cuando se hayan realizado los de nuestros alumnos (...)


VARIATIONES y REZOS PROPIOS


(62). Juntamente con los dietarios se envió a nuestras Casas un ejemplar de Variationes para este año y se enviarán otros así que estén hechas las copias.


(63). En cuanto a los rezos propios se intentó hacer una tirada para que todos nuestros religiosos los tuvieran a mano, pero como a causa de haber sido extendidos algunos a la Iglesia Universal quedaban muy pocos, y por otra parte están éstos en las ediciones antiguas de los Breviarios, de los que hay en todos los Colegios, desistióse de ello.


(64). Recuerden nuestros religiosos que el rezo de estos Oficios a cambio de los que constan en el dietario de la Iglesia Universal, fue un privilegio concedido a la Congregación, y por lo tanto no pueden los particulares renunciar a él.


AVISO


(65). Nos ha parecido conveniente recordar a nuestros religiosos las disposiciones de la Sagrada Liturgia respecto a funciones de Semana Santa y a algunas bendiciones.


(66). El Manual Litúrgico (de Solans-Vendrell) dice en el número 456 B. hablando de las bendiciones de candelas, ceniza y palmas: «Las Iglesias no Catedrales, ni Colegiatas, ni Parroquiales, no deben hacer estas bendiciones. Empero pueden hacerlas cuando las celebren con solemnidad de Ministros sagrados... Si no tienen elementos para ello, in huiusmodi Ecclesiis ot Oraioriis, Officia Hebdomadae aliaque similia (como las bendiciones de que se ha hablado) sine indulto S. Sedis iuxta Memoriale Rituum Benedicti XIII persolvi non valent.


(67). Tengan nuestros religiosos interés en la celebración de las indicadas fiestas, pero acomodándose a las instrucciones de la Sagrada Liturgia.


(68). Dado en nuestra Curia Generalicia de Barcelona, (Les Corts), a 1 de enero de 1930.


Jaime Mir, S.F.

Sup. Gral.

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