Diez consejos prácticos para fortalecer un hogar católico


El P. Brown ofrece unas “vitaminas” para reforzar la familia con diez sugerencias concretas para ayudar a todos a purificar y mejorar la familia.

1. Oración en familia

Una de las principales causas de peleas, lucha, amargura, frialdad y, finalmente de las separaciones es la falta de oración en la familia. Lo que es el oxígeno es para los pulmones, la oración es para el alma. Por ello, la oración debe estar en el centro y en el corazón de la vida familiar. “La familia que reza unida permanece unida”.

2. El matrimonio, cabeza y corazón de la familia

El matrimonio debe ser la cabeza y el corazón de la familia. Cuando falta o se sustituye uno de estos órganos todo el cuerpo lo sufre. Lo mismo ocurre con la familia. Una familia sin cabeza es un Frankestein; una familia sin corazón está muerta. Padre y madre son los líderes espirituales de la familia: ‘sacerdotes’ en virtud de su bautismo. El mejor ejemplo lo encontramos en los padres de Jesús, José y María.

3. Perdón y misericordia

En muchas familias, la frialdad, la indiferencia y hasta la amargura impregnan el tejido familiar. Una de las razones es la falta de perdón. Los miembros de la familia deben ser misericordiosos y perdonar, no sólo siete veces, sino setenta veces siete, es decir, siempre.

El poeta británico Alexander Pope escribió: “Errar es humano, perdonar es divino”. Los miembros de la familia, cultivando una verdadera humildad de corazón, tienen que aprender a decir estas palabras: “Lo siento”. Y otra igualmente importante: “Te perdono”. Estas palabras dichas a menudo y desde la humildad pueden salvar familias.

4. Actitud de servicio

Jesús lavó los pies a sus discípulos durante la Última Cena. Él mismo dijo: “El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido sino para servir y dar la vida en rescate por muchos”. Todos los miembros de la familia no tienen que esperar ser servidos sino estar siempre preparados para servir al resto de sus familiares. Amor y servicio son sinónimos.

5. Dar las gracias

Es una sola palabra, a veces considerada insignificante, pero es una receta para la familia. Se trata de la palabra “gracias”. San Ignacio de Loyola afirmaba que “la esencia del pecado es la ingratitud”. Cultiva en tu familia una “actitud de gratitud”. ¿Qué tenemos que no hayamos recibido de Dios? Solamente una cosa: los pecados. Dios ama un corazón humilde y agradecido.

6. Descansar de los dispositivos móviles

Uno de los momentos claves en la vida familiar tiene que ser el tiempo de la comida o la cena. Normalmente es cuando la familia está junta, comparte experiencias, pasa tiempo junta para así crecer en amor unos con otros.

Una imagen cómica que refleja la vida de muchas familias muestra al padre viendo la televisión, la madre conectada a su tableta, el hijo jugando a un juego de ordenador y la hija adolescente mandando un mensaje con su teléfono móvil. Por ello, a la hora de las comidas y las cenas, no debería haber teléfonos, ni tabletas, ni radio ni televisión.

7. Aprender a escuchar

Qué difícil es el arte de escuchar, especialmente a los miembros de la familia. El ritmo frenético y las prisas de ir de una actividad a otra marcan a muchas familias. Y así es difícil escuchar a un miembro de la familia que lo necesita o que simplemente quiere hablar. Y otra cosa, nunca se está lo suficientemente ocupado para no poder escuchar a los hijos.

8. Celebración

Jean Vanier, que trabaja con personas discapacitadas, dice: “¡Las familias están llamadas a celebrar!”. Los cumpleaños, los aniversarios, fiestas como la Navidad y la Pascua y muchas más, son momentos festivos de celebración en el contexto de la familia. “Hay que celebrar al otro en la familia, especialmente en su cumpleaños, su santo o su bautismo. Para inyectar una buena dosis de alegría en la familia no hay nada mejor que tener el hábito de celebrar.

9. Consagración a la Sagrada Familia

La preparación y la consagración a la Sagrada Familia de toda la familia puede producir abundantes frutos, tales como paz, alegría, amor, felicidad, comprensión, paciencia, pureza, mansedumbre, amabilidad.


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