6. Misión apostólica del Instituto

El XX Capítulo General resumió así la misión apostólica de nuestro Instituto:

“Creemos que la familia tiene sus orígenes en Dios y que es imagen de Dios, pues Dios,  en su misterio mas íntimo, no es soledad, sino una familia” (Juan Pablo II, Homilia en Puebla, 28/I/1979).

Dios se hizo hombre y creció en una familia dentro de una determinada cultura, viviendo en Nazaret con María y José. La familia ha existido siempre y es de tal importancia que, en palabras de Juan Pablo II, “el futuro de la humanidad se fragua en al familia” (FC 86). Pero es importante también como iglesia domestica, porque, en gran parte, el futuro de la evangelización depende también de ella.

 

Nuestro Padre Fundador expresa su deseo de que “cada hogar sea un Nazaret”. Comprometernos a trabajar con los medios humanos y materiales a nuestra disposición para que la familia sea modelada al estilo de la Sagrada Familia de Nazaret, ha de ser nuestra aportación a la nueva evangelización, a la que nos llama la Iglesia en el umbral del nuevo milenio (DC, III, p.27).

Textos y comentarios:   

La familia, campo predilecto de la educación en los colegios del Padre Manyanet