Los sacramentos de curación (n.46)

“Jesús quiso que su Iglesia continuase, con la fuerza del Espíritu Santo, su obra de curación y salvación, incluso en sus propios miembros. Esta es la finalidad de los sacramentos de curación: el sacramento de la Penitencia y la Unción de los enfermos” (cf. CatIC 1421)

La Penitencia

La celebración del sacramento de la Penitencia (contrición, confesión, satisfacción) es un momento privilegiado para mostrar el rostro misericordioso de Dios Padre, que acoge a todos sus hijos.

Por nuestra parte, recordamos siempre lo que afirma el Directorio al hablar del ministerio sacerdotal: “En la administración de los sacramentos, principalmente el de la Reconciliación, guardarán estricta y fielmente los mandamientos en el Ritual y en los estatutos de las diócesis en que residan” (Directorio 61).

Cuidamos con especial esmero la iniciación de los niños a este sacramento. Por otra parte, es enriquecedor para ellos recibirlo de vez en cuando, en una celebración comunitaria con los adultos, especialmente en los tiempos litúrgicos fuertes, con el fin de mostrar pedagógicamente el sentido del pueblo pecador y salvado.

 

Nos mostramos siempre disponibles para atender a los fieles que soliciten este sacramento así como para el acompañamiento y orientación espiritual.

La Unción de los enfermos

La administración de este sacramento es también una ocasión propicia para la pastoral familiar pues es un momento en que la familia suele reunirse toda y necesita consuelo, la compañía y la ayuda sobrenatural.

Tenemos siempre una actitud de cercanía y de compañía fraterna para las familias que pidan este sacramento.