31. Los agentes de la pastoral familiar

En la comunidad cristiana y en comunión con ella, la pastoral familiar, como toda otra forma de pastoral, es una obligación que pesa sobre todos y cada uno, según el propio lugar y ministerio. La Familiaris Consortio recuerda esto a los obispos y sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos especializados y los destinatarios y agentes de la comunicación social (cf. 73-76).

 

— Por lo que respecta a nosotros, aportamos nuestro servicio a la pastoral familiar en primer lugar con el testimonio alegre de nuestra consagración y después con el fiel cumplimiento de las tareas y responsabilidades de nuestros centros de apostolado y mediante la participación en actividades pastorales específicamente de pastoral familiar. A nosotros nos corresponde en particular impulsar el amor por la familia, promover sus valores esenciales, crear y alentar un ambiente de familia, de confianza y amistad en nuestros centros de apostolado, proponiendo a la Sagrada Familia como modelo de las familias.


— Además, la acción pedagógica y la tarea tutorial y orientativa de los profesores de nuestros colegios les lleva a entrablar una relación muy directa e incisiva con las familias. Su colaboración en el servicio a la familia es decisivo. Por ello les ofrecemos una formación adecuada para promover su identificación con la misión familiar propia de nuestra Congregación y la preparación profesional oportuna para dar el cariz nazareno-familiar a su tarea.

 

— A su vez, los laicos que asumen las diversas tareas pastorales propias de la parroquia son, por lo general, padres y madres de familia o jóvenes que entregan tiempo, energías y talentos en favor del Evangelio. Su labor abnegada y generosa constituye un testimonio de cómo la familia cristiana, por ella misma, es capaz de ser un eficaz agente de evangelización y de promoción humana para las personas y de satisfacción de sus necesidades en el ámbito más próximo y cotidiano.

 

— Por fin, procuramos que en todos nuestros campos de apostolado, sea la familia el “eje central” de la acción pastoral y se promocione la vinculación de las familias a la vida parroquial como el ambito mas “natural” donde pueden participar en la vida y en la misión de la Iglesia. Ellas son no solo el objeto sino también sujeto de nuestra pastoral familiar.

Asimismo, se fomentará y se dará a conocer el Evangelio de Nazaret entre las personas y las familias que colaboran más estrechamente en las tareas pastorales.