El servicio de la caridad y sus dimensiones (acción caritativa o social) (n.49)

El principio de solidaridad, expresado también con el nombre de “amistad” o “caridad social”, es una exigencia directa de la fraternidad humana y cristiana (cf. CatIC 1939).

 

Dedicamos, pues, los mejores esfuerzos para que el testimonio de caridad de nuestras comunidades cristianas llegue a personas concretas. Nos organizamos para dar respuesta a las causas de la pobreza, tanto entre los miembros de la feligresía como en otras partes del mundo, en la medida de nuestras posibilidades.

La atención a las personas en situación precaria tiene en cuenta estas tres dimensiones:

— Asistencial: acción urgente ante unas necesidades que no tienen espera.

— Promocional: capacitar a quien no tiene salida por sí solo.

— Preventiva: trabajar para romper el círculo de la pobreza y de la marginación a través de

    la sensibilización, campañas, divulgación...

No olvidamos, sin embargo, que la virtud de la solidaridad va más allá de las soluciones materiales inmediatas, es decir, acoge, escucha y aconseja a las personas que lo necesitan.