Dimensión cristiana de la tarea educativa (n.33)

Partimos del hecho de que, básicamente, el colegio es una comunidad cristiana que ya vive y celebra la vida de fe; por eso debe ser una comunidad evangelizadora y un centro de apostolado en todos sus órganos internos, en el proyecto educativo, en el reglamento de régimen interior, en las actividades que desarrolla y en las personas que lo integran.

 

La acción pastoral en la escuela debe abarcar, con equilibrio y complementariedad, los tres ámbitos que son propios de toda comunidad de fe: evangelización, celebración y misión.

 

Según nuestro Carácter Propio, nuestros colegios, como colegios de Iglesia,

 

— promueven al formación integral de la infancia y de la juventud de acuerdo con la concepción cristiana de la persona, de la familia, de la vida y del mundo;

— proponen una síntesis entre fe, cultura y vida;

— programan y llevan a término la vivencia comunitaria y la celebración de la fe en un marco de respeto y libertad;

— crean un ambiente que favorece el testimonio y la acción evangelizadora de los creyentes y les orientan hacia la inserción y el compromiso en los movimientos y servicios eclesiales.