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  • JULIO GONZALEZ, SF

Cristianos en una sociedad postcristiana

por Pablo J Ginés

Hay un runrún de fondo que comparten ya muchos analistas sociales. Pide reconocer que

Occidente ha caído ya en manos de los paganos materialistas y hedonistas, y pide reconocer que los cristianos van a ser acosados y perseguidos para que se asimilen al nuevo poder. Los cristia-nos van a ser una minoría exótica y rarita. Si intentan parecerse al mundo para dejar de ser con-siderados exóticos y raritos, ya no serán cristianos, se convertirán también ellos en bárbaros paganos. ¿De qué sirve una sal que no transmite sabor?

Bajo el reinado de los nuevos bárbaros, las comunidades cristianas tendrán que decidir a qué dedican sus escasas fuerzas y cómo se reorganizan para, algún día, quizá en siglos futuros, reconducir el mundo (lo que quede de él) mediante el mensaje transformador de Jesucristo.

El libro que trata este tema es La opción Benedictina (Ediciones Encuentro), del periodista y analista norteamericano Rod Dreher. Es un libro de lectura ágil, periodístico, que combina la investigación sociológica, el testimonio propio y la experiencia de quien ha explorado el cambio social. Es un libro que mueve a la acción.

Diagnóstico: como los monasterios, cristianos entre bárbaros

Rod Dreher tiene claro el diagnóstico: ha caído la cultura cristiana, vamos a vivir en una cultura no indiferente, sino anticristiana. Y ofrece una terapia: hay que crear comunidades cristianas fuertes, siguiendo el modelo de los monasterios que creó San Benito al hundirse el Imperio Romano.

Las parroquias, las familias cristianas, las asociaciones cristianas, deben ser tan firmes y militantes, incluso en su vida cotidiana, como esos monasterios. La fe debe ser central en cada familia y asociación. Quien entienda la fe como algo que se hace solo el domingo, será asimilado por el mundo y sus hijos serán paganos.

Quizá para conservar la fe de tus hijos tengas que cambiarte de ciudad, buscando un colegio cristiano "de verdad" y una parroquia cristiana "de verdad" y vecinos cristianos "de verdad". No se trata de buscar a los "puros perfectos", pero sí de estar con los que quieren crecer en la exigencia de la vida cristiana. Rod Dreher señala el modelo de los judíos ortodoxos, que tienen que vivir a poca distancia de su sinagoga (en sabbath no se puede usar vehículo ni caminar mucho y hay que ir andando a la sinagoga). Eso permite crear barrios donde muchos tienen un mismo pensar y se ayudan. Hay que aprender de ellos: crear comunidades de gente que se conoce y apoya de verdad, se ven y hablan varias veces entre semana, comparten lazos de vecindad e identidad y priorizan la fe.

Poder ver en tus vecinos la vida cristiana

Los jóvenes cristianos, por ejemplo, han de poder conocer en persona, en su vida cotidiana, a vecinos que crean en un noviazgo casto, o que crean en casarse para toda la vida, o que les vayan a ayudar en embarazos complicados, o en crisis matrimoniales. Verán que los paganos ya no se atreven a casarse, rompen sus parejas, educan a sus niños en hogares sin padre o con una suce-sión de parejas que entran y salen, por eso, han de ver en su entorno que la alternativa cristiana es real y se puede vivir.

Dreher repasa la Regla de San Benito del siglo VI y analiza cómo se puede aplicar a las familias cristianas hoy, y como la adaptan comunidades católicas, ortodoxas y protestantes que quieren vivir según Cristo. De la Regla de San Benito se aprende:

- cómo vivir la oración: rezar, tratar a Dios, es lo realmente alternativo y transformador - como vivir el trabajo: al servicio de la persona, la vocación y Dios - como vivir el ascetismo: en un mundo ultraconsumista, el ayuno y la austeridad es lo más sano - cómo vivir la comunidad: ya no es lícito el individualismo o la micro-familia incomunicada - cómo vivir la hospitalidad: para evangelizar, hay que acoger al pagano, tratarse con él... pero

sin dejar que cambie nuestra vida "benedictina" - cómo evitar desviaciones sectarias: se necesita un equilibrio entre distintos tipos de bien,

queremos comunidades firmes, no sectas; hay que evitar rigorismos alocados y líderes

posesivos...

Otros que piden crear entornos protectores

¿Está Dreher solo en esta propuesta? No. Como decíamos, hay un runrún de fondo. Hemos podido hablar con 4 analistas de Canadá, EEUU, España y Francia que piden algo en la misma línea.

Uno de ellos es el periodista e historiador José Javier Esparza: "Necesitamos una, dos, cien Cova-dongas". Se refiere a espacios de resistencia que vivan de forma alternativa y no se dobleguen ante la cultura bárbara que ha conquistado el país. Hay que responder a la nueva tiranía creando Covadongas, espacios que algún día lleven a una sociedad cristiana fuerte. "Hay que multiplicar las voces críticas", pedía. Pueden ser asociaciones, pueden ser autores, pueden ser colegios... La respuesta debe tener tres aplicaciones: la religiosa, la identitaria (la historia) y la comunitaria (comunidades vivas, reales).

En Canadá, el escritor Michael O'Brien, autor de las novela de El Padre Elías, comenta que, ante "la oscuridad del mundo" "hay que formar y proteger con prudencia a nuestros hijos. Y, al mismo tiempo, nuestros corazones deben estar abiertos para amar a cada persona, incluso a nuestros enemigos. Sin rebajarse, pero sin miedo”.

El historiador y periodista francés Jean Sévillia: "Quizá nuestra época se parece a la Caída del Imperio Romano, el final de una época, grandes migraciones, un periodo de hundimiento, un cristianismo minoritario… en eso hemos vuelto al siglo V. Somos minorías cristianas ante mayo-rías paganas, hoy con un martirio moral, porque la moral del mundo contemporáneo va contra la moral cristiana. En este contexto, hemos de inventar nuevas formas de vida cristiana adaptada".

¿Qué propone priorizar el historiador? "Reconstruir la familia es lo más importante. Hay que vivir en esta cultura que nos ha tocado, pero reforzando la familia, creando asociaciones de jóvenes, creando entidades católicas. Hay que defender al hombre, con redes de apoyo, frente a esta sociedad tan dura".

Algo similar dice la analista Jennifer Roback, del Ruth Institute de EEUU. Le preguntamos: "¿Tiene sentido crear ambientes “protegidos” para nuestros hijos?" Y ella respondió: "Sí, esta cultura es demasiado tóxica, demasiado hostil. Antes podías dejar que un muchacho fuera cre-ciendo en la cultura. Ahora no, es una cultura dañina y hay que protegerlos hasta que crezcan. Hay que seleccionar una buena catequesis y buenos programas de educación, también afectiva. Nada de educación sexual en la escuela: la hacen mal. Un padre o una madre se llevan aparte a su hijo o hija y hablan de sexo, adaptado a su caso personal. En cambio, en el colegio viene un desconocido, que no conoce a los chicos y les suelta el mismo rollo a todos a la vez, sin intimi-dad, en público, ante los compañeros. No es bueno".

No hay que huir de la política... pero hay prioridades

¿Y la política? Dreher pide a los cristianos abandonar la superstición de que algún partido o polí-tico va a "arreglar las cosas". Pero su opción benedictina no es una huida del mundo, al contrario. "Los cristianos no nos podemos permitir esfumarnos del espacio público. La Iglesia no debe eludir la responsabilidad de rezar por los líderes políticos y de hablarles proféticamente. A los cristianos no solo nos incumbe la lucha contra el aborto y proteger la libertad religiosa y la familia tradicional". Pueden surgir alianzas con compañeros curiosos en muchos temas: apoyo al pequeño comercio, o para combatir el tráfico sexual, la pobreza, el sida... Pero "los cristianos no pueden actuar por inercia siguiendo los patrones que han aprendido durante los últimos 30 años. Estos tiempos exigen más reflexión a los creyentes que salten al cuadrilátero político", avisa. Una estrategia que propone es abrazar la política local, crear comunidades localmente fuertes y localmente influyentes o decisivas.

Campo de batalla clave: la libertad religiosa y de expresión

Otro tema clave es dedicar recursos a defender la libertad de religión y de expresión. Los cristia-nos no pueden dejar que se les amordace legalmente, han de poder expresar sus ideas, y poder vivirlas, al menos, en sus comunidades. El tema del matrimonio LGTB ha demostrado que anti-guos aliados de los cristianos en el mundo político están dispuestos a reducir e incluso eliminar la libertad religiosa (incluso la académica) con tal de consagrar la ideología LGTB como intoca-ble, blindarla contra toda crítica. No pueden permitir el debate y lo impedirán con amenazas, querellas o gritos.

Lance Kinzer, un político de Kansas que ha decidido especializarse en defender la libertad reli-giosa, tiene una serie de propuestas que Dreher cree que los cristianos deberían priorizar en este entorno postmoderno y hostil:

- defender la libertad de las entidades cristianas: colegios, asociaciones, etc... - participar en la prensa local, debates, radios, televisiones locales, con la propuesta cristiana - marcarse objetivos realistas y alcanzables, evitar desgastes innecesarios y luchas incendiarias - ser siempre educado y respetuoso, no dar excusas a las acusaciones de "fanatismo" - buscar aliados donde buenamente se pueda, sean de otras religiones, de izquierdas

alternativas, gays pro-libertad, etc...

Dreher cree que "no nos podemos permitir el lujo de seguir luchando en guerras que perdimos hace mucho tiempo". La prioridad es poder formar a nuestros hijos en valores cristianos de ver-dad y protegerlos de la presión tóxica del adoctrinamiento del régimen postmoderno.

Crear una polis paralela: dar lo que el mundo no da

Dreher habla también en su libro de cómo los disidentes bajo la tiranía comunista checa inten-taban crear todo tipo de espacios alternativos. Recomienda el ejemplo del matemático y disiden-te católico Václav Benda, que intentaba crear una "polis paralela", fomentar viejas tradiciones populares y líneas de educación alternativa. Por ejemplo, hay que enseñar a los niños lo que no les enseñan en el colegio: para eso, los cristianos han de fomentar sus propias instituciones. Eso incluye enseñar cosas sobre el amor, la familia, la felicidad, el sexo; también sobre los senti-mientos, el perdón, todo lo espiritual. Y toda la tradición de grandes héroes, ejemplos e historias edificantes del pasado, que el poder bárbaro quiere ocultar y olvidar.

Cómo crear "aldeas cristianas"

De todas las instituciones, la que los cristianos debería priorizar hoy es la comunidad, la "peque-ña aldea cristiana", que no vive según el modelo bárbaro. ¿Cómo se hace una "aldea" o "comuni-dad" cristiana, aunque sea en la gran ciudad? Dreher da ideas y pone ejemplos de comunidades que ya existen y funcionan en EEUU o en Europa.

1. El hogar es como "un monasterio doméstico": hay jerarquía con amor, hay prioridades, se reza,

se trabaja, se acoge... 2. La familia es consciente de ir contracorriente y ser alternativa, inconformista... 3. La familia es fuerte y valiosa, pero no cae en lo sectario ni la autoidoloatría 4. Las familias cristianas viven cerca unas de otras, se ayudan, son amigas cotidianas 5. Las familias cristianas establecen redes con recursos y apoyos, usando también su parroquia 6. Los cristianos (católicos, ortodoxos, protestantes) aprenden a trabajar juntos en temas

comunes 7. Hay que echar a caminar ya, construir con lo que se tiene: no dejar que el perfeccionismo

paralice 8. Hay que sacar a los hijos de la escuela pública y también de las escuelas falsamente

cristianas; buscar o fundar escuelas "cristianas de verdad" 9. Hay que apoyar a los comercios cristianos, a los profesionales cristianos, etc (si son compe-

tentes) aunque cueste más dinero 10. Hay que prepararse para ser marginado y acosado... y para ayudar a los hermanos que sufren

La importancia del sexo

Los cristianos tienen que servir a Dios en muchos temas, pero el debate sobre el sexo va a ser clave y no hay forma de evitarlo. Quien no defienda la visión cristiana sobre el sexo, la castidad, la familia y la vida, se convertirá (él o sus hijos) en un pagano más. "Lo queramos o no, la cultura contemporánea gira en torno al sexo y está rompiendo en pedazos la Iglesia. Es imposible esca-par de la pelea: el frente ha llegado a tu iglesia y a tu propia familia. No tomar partido por ningu-no de los bandos es decantarse por uno: por el contrario a la Biblia", escribe Dreher.

El clero hace décadas que no predica sobre este tema. Dreher explica que en 20 años de asistir a misas católicas y ortodoxas por todo EEUU, sólo una vez escuchó a un sacerdote hacer una homi-lía sobre tema sexual, y no muy profunda. "El silencio del púlpito, de los ministros de la iglesia y de los profesores nos transmite el mensaje de que el sexo y la sexualidad no tienen importancia y de que la Iglesia no tiene nada que aportar", denuncia Dreher.

El libro dedica todo un capítulo a la sexualidad y otro completo a la novedad de nuestra genera-ción: la tecnología que nos distrae y esclaviza, que nos convierte en consumidores y engranajes las 24 horas del día, a un clic de distancia en el bolsillo, junto a la cama.

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