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"Cada uno de nosotros, en las comunidades religiosas, en las obras de apostolado y en cualquier actividad que realicemos, se expresa y se manifiesta la misión del Instituto, y somos enviados en su nombre"

 

Las personas que frecuentan los centros de apostolado de los Hijos de la Sagrada Familia han de reconocer en nuestras actitudes, prioridades y metodología, el carisma y la espiritualidad de la Sagrada Familia y de su apóstol, san José Manyanet.

Nuestra carácter y personalidad no es un obstáculo para anunciar el Evangelio de la Sagrada Familia sino una ayuda para actualizarlo y compartirlo puesto que las limitaciones y equivocaciones que todos sentimos, nos animan a pedir la ayuda y colaboración de nuestros hermanos.

Quienes han recibido el encargo de enviar a los religiosos han asumido también la responsabilidad de formarlos en el carisma fundacional y estilo de vida

Incluso en su madurez, los religiosos han de continuar ayudándose mutuamente de modo que la experiencia acumulada no se convierta en un obstáculo para las nuevas generaciones que han de anunciar y actualizar la identidad y misión de los Hijos de la Sagrada Familia.

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