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Mt 12,1-21 Discusión sobre el sábado

Mt 12,1-8: Discusión sobre el sábado
Cf. Marcos 2,23-28; Lucas 6,1-5

1 En aquel tiempo, Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado.

    Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas.
2 Al ver esto, los fariseos le dijeron: "Mira que tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado".
3 Pero él les respondió: "¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre,
4 cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda,

    que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes?
5 ¿Y no han leído también en la Ley, que los sacerdotes, en el Templo, violan el descanso del sábado,

    sin incurrir en falta?
6 Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo.
7 Si hubieran comprendido lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios, no condenarían a los inocentes.
8 Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado".

 

Mt 12,9-21: Curación de un hombre en sábado

Los fariseos planean acabar con Jesús
Cf. Marcos 3,1-6; Lucas 6,6-11

9 De allí, Jesús fue a la sinagoga de los fariseos,
10 donde se encontraba un hombre que tenía una mano paralizada. Para poder acusarlo, ellos le preguntaron:

      "¿Está permitido curar en sábado?"
11 Él les dijo: "¿Quién de ustedes, si tiene una sola oveja y esta cae a un pozo en sábado, no la va a sacar?
12 ¡Cuánto más vale un hombre que una oveja! Por lo tanto, está permitido hacer una buena acción en sábado".
13 Entonces dijo al hombre: "Extiende tu mano". Él la extendió, y la mano enferma quedó tan sana como la otra.
14 En seguida los fariseos salieron y se confabularon para buscar la forma de acabar con él.

15 Al enterarse de esto, Jesús se alejó de allí. Muchos lo siguieron, y los curó a todos.
16 Pero él les ordenó severamente que no lo dieran a conocer,
17 para que se cumpliera lo anunciado por el profeta Isaías:
18 Este es mi servidor, a quien elegí, mi muy querido, en quien tengo puesta mi predilección.

      Derramaré mi Espíritu sobre él y anunciará la justicia a las naciones.
19 No discutirá ni gritará, y nadie oirá su voz en las plazas.
20 No quebrará la caña doblada y no apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia;
21 y las naciones pondrán la esperanza en su Nombre.

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