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NTRA. SRA. DE LORETO

10 de diciembre: NUESTRA SEÑORA DE LORETO, Memoria

La Santa Casa de Loreto, por una antigua tradición, se cree que es, junto con la gruta excavada en la roca y venerada en Nazaret, el hogar de la familia de Jesús, la casa de la Virgen María en donde fue concebida Inmaculada y recibió el anuncio de su divina maternidad.

 

El traslado se habría verificado el 10 de diciembre de 1294 en medio de particulares prodigios para dar a conocer el hecho a los habitantes del lugar.

 

El Papa Sixto V erigió la ciudad de Loreto en Obispado en 1585. Inocencio XII, en 1691, aprobó una misa y oficio propios para la fiesta de la traslación.

 

Numerosos pontífices, santos y reyes, amén de incontables gentes, han peregrinado a Loreto para honrar y venerar el santuario de la Encarnación.

 

La reforma del Calendario ha suprimido la fiesta de la traslación y ha consagrado el título de Nuestra Señora de Loreto, concediendo una misa propia para el Santuario y del común de la Virgen María para nuestra calendario.

 

Nuestro Fundador peregrinó a Loreto el 29 de abril de 1888 y quiso barrer la Santa Casa de rodillas. Un gesto profético que expresa la identificación del Padre Manyanet con el misterio de Nazaret. El y varios religiosos y amigos del Instituto inscribieron su nombre en la Congregación Universal de la Santa Casa para divulgar la devoción a la Virgen de Loreto, es decir, los valores, la santidad de la Familia de Jesús. María y José. Su nombre ha sido inscrito en el catálogo de los Beatos que han visitado la Santa Casa.

Antífona de entrada

Dichosa eres. Virgen María, que llevaste en tu seno al autor del universo;
engendraste al que te creó y permaneces Virgen para siempre.

 

Oración colecta

Dios de misericordia,
fortalece nuestra débil condición
y, al recordar en este día
a la Madre de tu Hijo,
concédenos por su intercesión vernos libres
de todas nuestras culpas.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Primera lectura: la Virgen está encinta

Lectura del Profeta Isaías 7,10-14

En aquellos días, dijo el Señor a Acaz:
— Pide una señal al Señor tu Dios en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.
Respondió Acaz:
— No la pido, no quiero tentar al Señor.
Entonces dijo Dios:
—Escucha, casa de David: ¿no os basta cansar a los hombres sino que cansáis incluso a Dios; Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal. Mirad: La virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pone por nombre Emmanuel (que significa: “Dios-con-nosotros").

Salmo responsorial (Lc 1,46-47.48-49.50-51.52-53.54-55)

 

V. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo
R. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo

V. Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador. R.

V. Porque ha mirado la humillación de su esclava desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo. R.

V. Y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón. R.

V. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. R.

V. Auxilia a Israel su siervo, acordándose de la misericordia —como lo había prometido a nuestros padres— en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. R.

Aleluya y versículo antes del Evangelio

(R. Aleluya, Aleluya).
 

V. Brotará un renuevo del tronco de José y surgirá un retoño de sus raíces; y reposará sobre él el espíritu del Señor (Is 11,1-2)

 

(R. Alelulya).

Evangelio: concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

Lectura del santo Evangelio según San Lucas (1,26-38)

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una Virgen, desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la Virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:
— Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:
— No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin.
Y María dijo al ángel:
—¿Cómo será eso, pues no conozco varón.
El ángel le contestó:
—El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.
María contestó:
— Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.

 

Oración sobre las ofrendas

Señor, escucha las plegarias
y recibe las ofrendas que te presentan los fieles
en honor de santa María, siempre Virgen;
que sean agradables a tus ojos
y atraigan sobre el pueblo
tu protección y tu auxilio.
Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Prefacio del común de santa María Virgen

 

Antífona de comunión (Jn 1,14)

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.


Oración después de la comunión

Como partícipes de la redención eterna
te rogamos. Señor,
que, al celebrar la memoria de la Madre de tu Hijo,
nos gloriemos en la abundancia de tu gracia
y sintamos el aumento continuo de la salvación.
Por Jesucristo nuestro Señor.

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