EL SIGLO XIX

por C.L. Stoeber, SF

En el siglo XIX aparecen tres nuevas asociaciones "Sagrada Familia" que merecen especial atención. Estas asociaciones darán lugar al movimiento nazareno que impulsará el papa León XIII para presentar a la Sagrada Familia de Nazaret, Jesús, María y José, como ejemplo para todas las familias cristianas. Las tres asociaciones fueron:

 

• La Archicofradía de la Sagrada Familia, Jesús, María y José

 

Fundada en Lieja, Bélgica, en 1844, por el "capitán" Bellatable. Fue aprobada por el obispo local y, posteriormente, por el papa Pío IX. El programa de la asociación contribuía a reforzar la espiritualidad de las familias sin dejar de lado la acción social. Promovía el honor, imitación y culto de la Sagrada Familia; conocer, comprender y prácticar la fe católica; unir a las personas, ricas y pobres, a través de obras de misericordia. Los miembros de la asociación se consagraban a la Sagrada Familia comprometiéndose a orar, leer y meditar juntos la Palabra de Dios.

La asociación se extendió por varios países de Europa, America, Africa y Australia. A tenor de la reorganización impulsada por el papa León XIII en 1892, la Sagrada Congregación de los Ritos declaró el 13 de febrero de 1894, que la asociación podía continuar existiendo si introducían en sus esquemas el contenido de la Bula del papa Clemente VIII, y si eran las personas y no las familias quienes se inscribían en la asociación.

• Asociación Universal de Familias Consagradas a la Sagrada Familia

Fundada en Lion, Francia, por el sacerdote jesuita Phillip Francoz en 1861. El papa Pío IX escribió al P. Francoz en 1870, alabándole por los miles de familias que formaban parte de la asociación, la cual impulsaba la consagración de las familias a la Sagrada Familia de Nazaret y la práctica diaria de las virtudes nazarenas. Las familias eran animadas a renovar su consagración todos los días ante un cuadro o imagen de la Sagrada Familia.

• Asociación de Familias Consagradas a la Sagrada Familia

Fundada por sacerdote diocesano Seraphim Giorgi en Bolonia, Italia, en 1865. La asociación promovía la consagración de las familias a la Sagrada Familia, la promoción de la oración en el hogar, la práctica diaria de las virtudes domésticas, la entronización de una imagen o cuadro de la Sagrada Familia en el hogar, y la repetición diaria de la jaculatoria "Sagrada Familia de Jesús, María y José, ilumínanos, asístenos y sálvanos".

TIEMPO DE CONSOLIDACIÓN

Desde finales del siglo XIX, estas tres asociaciones y otras asociaciones nazarenas más pequeñas prepararon el camino para que la Santa Sede presentara la devoción a la Sagrada Familia a toda la Iglesia. En 1866, un grupo de prelados de Italia y España pidieron al Papa que consagrara todas las familias cristianas a la Sagrada Familia. El Papa, sin embargo, pensó que aquel no era el momento oportuno para la consagración universal de las familias a la Sagrada Familia. 

 

Unos años después, en 1889, el sacerdote Louis Biashelli y, posteriormente, el cardenal Agustín Bausa, arzobispo de Florencia, deseando promover la devoción a la Sagrada Familia, pidieron al Santo Padre una oración oficial para las familias. León XIII respondió afirmativamente componiendo él mismo una "fórmula de consagración" para ser recitada por las familias en su consagración a la Sagrada Familia y, también, una oración diaria para ser recitada ante la imagen o cuadro de Jesús, María y José. El Papa dijo entonces que las "virtudes practicadas por la Sagrada Familia de Nazaret son necesarias para el bienestar de las familias y de la sociedad. Además, el bien de la sociedad, cuya unidad básica es la familia, depende de la existencia de genuinas familias cristianas".

 

A partir de entonces, la Sagrada Congregación de los Ritos, prestó más atención a los desafíos que surgían debido a la multiplicación de las asociaciones "Sagrada Familia". Para paliar la falta de una organización y liderazgo sólidos, León XIII publicó el breve apostólico Neminem Fugit el 14 de junio de 1892. En él agrupaba en una sola asociación las cofradías, confraternidades y asociaciones existentes, dedicadas a promover el honor, imitación y culto de la Sagrada Familia de Nazaret. La "nueva" asociación se llamaba Pía Asociación Universal de las Familias Consagradas a la Sagrada Familia.

 

El Santo Padre reconocía oficialmente que la devoción a la Sagrada Familia no era una práctica opcional para las familias cristianas porque Cristo:

 

a) había escogido nacer en una familia 

b) en ella había crecido en edad, sabiduría y gracia 

c) había comenzado su misión en una familia

El Papa urgía a las familias a volver "a Nazaret para encontrarnos con el auténtico espíritu de la vivencia cristiana". Las primeras Reglas y Normas de la Asociación fueron publicadas por el Cardenal Vicario del Papa, nombrado presidente de la asociación, quien las envió a todos los obispos urgiéndoles a promover la asociación en sus diócesis. Al mismo tiempo, los obispos pedían al Santo Padre introducir en el Calendario de la Iglesia Universal la Fiesta de la Sagrada Familia, con misa y oficio de lectura propios. El Papa respondió afirmativamente y la Fiesta de la Sagrada Familia comenzó a celebrarse en toda la Iglesia el primer domingo después de la Epifanía.

San José Manyanet, apóstol de la Sagrada Familia

Entre quienes han promovido la devoción de la Sagrada Famila merece especial mención el sacerdote, fundador y santo, José Manyanet y Vives (1833-1901). Después de varios años de servicio al lado de su obispo, el padre José Manyanet consagró su vida a la re-cristianización de las familias. En el "Hogar de Nazaret" encontró una espiritualidad acorde a las necesidades de las familias y allí se hizo, primero, "hijo y testigo" para vivir diariamente en la presencia de la Sagrada Familia e imitar su santidad, luego "profeta" para anunciar el Evangelio de Nazaret y, finalmente, "apóstol" al servicio de la Sagrada Familia y de las familias.

La sabiduría y espiritualidad de la Sagrada Familia de Nazaret alimentaron su consagración y aposto-lado. Nazaret está siempre presente en su oración diaria y meditación. La contemplación del misterio de Nazaret inspiraron su pensamiento y pedagogía, siendo su lema: "Que cada familia sea una Sagrada Familia y que cada hogar sea un Nazaret". 

San José Manyanet fundó dos familias religiosas: los Hijos y las Hijas de la Sagrada Familia para

ofrecer a la Iglesia y a la sociedad de su tiempo el Evangelio de Nazaret: Evangelio de la Familia.

José Manyanet acompañó a los matrimonios y a las familias cristianas principalmente a través de la educación e instrucción católicas de sus hijos, dedicando su tiempo y esfuerzo sobre todo a las familias pobres.

Fundó la revista La Sagrada Familia para las familias. En el segundo número de la publicación (1899), explica su visión profética y amor por la Sagrada Familia de Nazaret: “El nombre de nuestra familia religiosa resume nuestro ideal. Nos hace ver quiénes somos y hacia dónde nos dirigimos. Somos hijos enamorados de la Sagrada Familia y no nos cansamos de ofrecer su ejemplo a las familias. La Sagrada Familia es nuestro lema, nuestro punto de partida y el ideal al que aspiramos.”

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La Asociación de la Sagrada Familia es una agrupación de familias cristianas, aprobada por la Santa Sede, que por medio de la consagración a la Sagrada Familia, Jesús, María y José, tiende a ser una comunidad de discípulos, testigos y apóstoles de Nazaret.